“Aposte a ganar y la mala suerte hecho los dados
un frio de muerte sacudió mi espina
me encontré de nuevo en la misma esquina
queriendo morir…
Mentí al decir que mi corazón nunca había llorado
cruce el umbral que separa el mundo de lo irreal
me estoy ahogando en mi propio barro,
jugando al rey he sido un lacayo de la soledad”
un frio de muerte sacudió mi espina
me encontré de nuevo en la misma esquina
queriendo morir…
Mentí al decir que mi corazón nunca había llorado
cruce el umbral que separa el mundo de lo irreal
me estoy ahogando en mi propio barro,
jugando al rey he sido un lacayo de la soledad”
Odiaba esa maldita canción de verdad, había días en que detestaba escucharla solo por el simple hecho de que decía toda la verdad, me caía como anillo al dedo Frank Iero, el chico listo, guapo, artista, famoso, ingenioso las traía a todas locas, todos morían por mi y aparentemente soy feliz con la vida que llevo y ¿quién no lo seria? Podía tener lo que quisiera cuando quisiera y todos me querían a mí.
No podía existir nadie en esta ciudad que no me aclamara, que no supiera quién soy, que no lo importara lo que tengo en absoluto; cuando camino por la calle todos se fijan en mi, en la universidad, en los parques, en los centros comerciales, todos sabían quién era, y todos adoraban que los saludara o les sonriera, no era del todo malo pero de verdad creen que lo saben todo de mi pero estoy seguro que no tienen ni la mas mínima idea de cómo soy… “seguro amor no le falta” pero no es así, he tenido miles de relaciones, miles de mujeres hermosas a mi lado, miles de noches llenas de placer, muchísimas tardes compartidas con ellas pero nada era cierto, todo era simplemente por pasar el rato, nada nunca me lleno.
Todos están equivocados tener mi vida es una mierda! Una mierda total, llevo días sintiéndome quebrado por dentro, SOLO absolutamente SOLO vencido por el maldito amor, muriendo en vida a causa de el.
Hoy me refugie en el alcohol, si después de llevar casi dos años aparatado de el volví a recaer, sentado en el rincón del balcón, ahogando todo en esta botella de licor, escuchando música que solo hace que mi alma se parta en dos y reviva lentamente todo el dolor que siento por dentro, un fuerte dolor que llego a sentir mas allá de los huesos, dolor que me recuerda a cada instante la porquería que vivo odio todo esto, odio vivir engañado, odio sentir que alrededor todo parece estar perfecto pero por dentro todo es un caos terrible, la tormenta mas estruendosa y tremebunda, el terremoto mas funesto y tornado más veloz vivían dentro de mí.
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Era una noche como cualquier otra, me encontraba sentada en el sillón posicionado en la esquina de mi habitación en dirección a la ventana, miraba absorta el cielo oscuro… hermoso en su oscuridad, como era de costumbre no podía dormir, toda mi vida había sido así nunca podía conciliar el sueño hasta altas horas de la madrugada, razón por la cual había comprado este sillón y pasaba horas mirando el cielo o leyendo un buen libro con la única intención de que pudiera llegar a dormir o simplemente hasta que me cansara y viera el amanecer.
Había sido un día muy duro, mientras estaba en la universidad Frank había intentado buscarme todo el día, algo muy raro en él porque nunca parecía percatarse de mi existencia, siempre estaba con las niñas populares, las animadoras, las de diseño de modas, las huecas de comunicación social y el montón de oxigenadas que pasaban sentadas en las bancas que estaban en el campus.
Justo hoy en clase de apreciación musical se acerco a mi e intento conversar mi reacción inmediata fue una mirada incrédula y amenazante y voltee mis ojos, el solo dijo ok no te molesto… ese fue su primer intento de comunicarse conmigo, así paso todo el día intentando hablarme, buscándome conversación, cualquier oportunidad que tenia de acercarse a mí la aprovechaba y por supuesto yo rechacé todos sus intentos, lo odiaba de verdad o bueno creía odiarlo como podía estar con ese montón de desadaptadas, cómo soportaba estar ahí?, seguro era un plástico mas, vivía de su popularidad, de su hermosura, de su cabello perfecto, de sus ojos lindos color avellana que expresaban lo que sentía, de su perfecta piel blanca, su sonrisa que mataba a cualquiera que lo mirara… ok todo eso arruinado por un estúpido cerebro vacio… ahí no hay nada que hacer, nada que rescatar, simplemente era un estúpido mas del montón, un “perfecto” para todos, no sé qué sucede con la gente de esta ciudad, que no ven que es un bueno para nada? Por lo menos es músico y eso es lo único que rescato de él, es un Dios en la guitarra.
Al final del día ceso en intentos y yo me pude ir tranquila a mi casa, pero no pude sacarme de la cabeza eso, ¿por qué me busco? Yo nunca me interese en él y eso es lo que menos quiero, no lo conocía hasta que llegue a esta ciudad, aquí todos lo idolatran *seguro es así por eso* odio las estrellitas que creen que son el cielo, no quería involucrarme con una persona así, al enterarme de que va a la misma universidad en la que entre sentí que iba a ser difícil de soportar, pero tengo una gran capacidad para ignorar las cosas, supuse que me iría bien, y todo estaba tranquilo por lo menos hasta hoy que intento hablarme y aun me cuestiono ¿por qué?.
El sueño estaba llegando a mí, aproveche la oportunidad y me fui directo a mi cama, hacían ya varios días que no dormía casi nada, era momento de descansar.

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