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martes, 3 de mayo de 2011

Sonrisa Al Atardecer Cap IV : sorprise i'm here

Sophie espera!! Grité desesperado, espero que no sea demasiado tarde.

Salí corriendo tratando de alcanzarla, no sé de donde saque fuerzas para correr tan rápido, afortunadamente ella escucho mis gritos y se detuvo, se veía bastante enojada y confundida pero yo quería explicarle todo, bueno no todo aun no estaba preparado para decirle lo mucho que me llamaba la atención, que me gustaba o eso creo a decir verdad no sé qué es lo que me sucede con ella.

Al fin llegue casi sin aliento, como ella pudo caminar tan rápido? O más bien yo me quede mucho tiempo observándola alejarse.

-lo..lo siento. Dije casi sin poder hablar me costaba recuperar la respiración.

-Solo me detuve porque quiero escuchar una buena explicación si no la tienes entonces me iré y podrás seguir tu camino. 

-NO! No te vayas por favor prometo explicarte, es un poco difícil pero te lo explicare, nos sentamos?


La invite a una cafetería que quedaba cerca así podría explicarle y no solo eso, tendría tal vez la oportunidad de saber más de ella y de demostrarle quien soy porque al parecer tiene una idea equivocada de mi. Por suerte ella acepto y todo el camino hasta el lugar fue silencioso pero en mi mente miles de palabras daban vueltas, aun no había decidido que decirlo o como comenzar a contarle lo que hace rato me ocurrió, Tenía los sentimientos revueltos la vergüenza amenazaba mi ego, estaba nervioso y ansioso, al tiempo me sentía extremadamente feliz de que no la hubiese dejado ir esta vez, pero ahora con todo eso encima trataba de concentrarme y de no dejar que se espantara, lo último que quería era que no quisiera hablarme más.


- Y bien? ¿Me vas explicar entonces...?. -Rompió el hielo y comenzó a preguntar-

-Claro Sophie. Llego la mesera y nos tomo la orden, yo elegí un late y ella un Granizado de café, interesante elección pensé, no hacia tanto calor como para pedir algo frio pero no le comente nada decidí comenzar a disculparme.

- Siento mucho haber tomado esa actitud hace rato, discúlpame sophie

-¿Pero qué paso?¿ Por qué me ignorabas? O sea te ofreces a acompañarme, busco un tema de conversación y simplemente me dejas hablando sola como si no te importara en lo más mínimo lo que te decía ¿qué te ocurre?

-La verdad seré lo más sincero posible contigo, había estado esperando tanto poder hablar contigo que cuando comenzaste hablar me perdí en tus expresiones tanto que mi mente comenzó a divagar haciendo así que no pudiera entender lo que me decías… 

-En serio? La verdad eso es difícil de creer 

-Es de verdad y me da mucha pena admitirlo, es solo que tu mirada me atrapo y y.. Nada solo eso, discúlpame, prometo no dejar que eso ocurra de nuevo, de verdad quiero ser amable contigo.

-Pues es complicado de asimilar pero como mi ego hoy esta alto aceptare tu disculpa porque mis ojos son lo más hermoso con lo que te has podido encontrar hoy.


Me dijo eso terminando con una hermosa sonrisa y sentí que mi corazón latió tan fuerte que ella podría haberlo escuchado, fue una increíble sensación, llego la mesera con nuestro pedido y comenzamos a tomar, se hizo un silencio incomodo unos segundos y yo dije por fin 

-Hermosos ojos, me gusta llamarte así, aunque notablemente también tu sonrisa es hermosa 

-Gracias, nadie me había dicho algo así.

-De nada, es solo que soy buen observador.

Pasaron dos minutos, dos largos minutos en los que nos miramos a los ojos mientras tomábamos de nuestros respectivos cafés, daría lo que fuera por saber que era lo que ella estaba pensando, yo solo intentaba descifrar porque amaba tanto su mirada, que tenía que me hacía perder en el tiempo y el espacio.


Ahí estaba yo, hablando con Frank Iero, el chico popular, hueco desadaptado amigo de las animadoras, que hace días creía odiar y ahora le doy el gusto de compartir un café conmigo, esto es raro no sé porque lo estaba haciendo, era tan amable y me dijo cosas que nadie antes había notado, miraba sus enormes ojos avellana, me perdí en ese mundo, entonces fue cuando entendí su disculpa, claro si yo podía perderme en sus avellanas, perfectos, hermosos, ¿por qué él no se podía perder en mis ojos? Tenía sentido, pero y ahora qué? De que le hablo si es un plástico, de nada sirven esos lindos ojos y esa dulce voz si no pueden transmitir nada decente. Decidí entonces esperar que el me dijera algo, pero ya estaba tardando mucho y el silencio incomodo se hizo presente una vez mas.

Entonces fue cuando me pregunto algo que me dejo sorprendida, no pensé que a él también le ocurrieran ese tipo de cosas, pensé que era la única que lo sentía, fue así como me dio un escalofríos y abrí los ojos como platos y el me miro de una manera extraña, no supo cómo reaccionar frente a mi reacción, aun no le respondía nada pero pudo deducirlo.

No sé porque me pregunto eso, era algo casi imposible de detectar, más que todo en la primera vez que habláramos y más raro aun es el hecho de que a él también le ocurra, el también los oye… 

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